Sí quiero, acostumbrarme a lo que no va a durar porque (la) nada persiste, soy testaruda o pienso que perenne. No hay rutina que pueda atraparme del todo ni amor a la que le sea previsible. Contradictoria. Y soporto las visitas, de ninguna manera los inquilinatos. Es cierto que tengo el alma en el cuerpo cuando bailo y que brillo entre copa y copa. Escribir y hacer lo que se me canta no estaría mal. Hay verdad en que me conformo con comer chocolates y en que no gozo de suficiente libertad como para dejarme en paz.
Como un gran útero la tierra se desgarra. Me concede indivisas flores abiertas del infinito - que yo comprendo en mi jardín florecido: puesto que nuestro amor se descubrió por ejemplo, una manzana una frutilla,o un plátano, maduros - . El planeta, este mendrugo de tierra aquí, frente a mi puerta, se partió.
jueves, 24 de febrero de 2011
martes, 22 de febrero de 2011
jueves, 3 de febrero de 2011
Cerca
Quiero abrirte,
despojar el hierro
que te envuelve.
Quiero entrar
entre tus grietas
y llegarte hasta los huesos.
Beberte de a sorbos
sangre dulce
como si fueras una ciruela o
un cerezo entero.
Confundirte con mis propios líquidos
y limpiarnos con agua.
Quiero romperte,
partirte de un golpe
porque así, con mesura,
no puedo.
Déjame entrar.
viernes, 10 de diciembre de 2010
sábado, 27 de noviembre de 2010
Vigioniria VII
Perfecta. No
no es.
Imperfecta
es la luna
y bella.
Tanto como
mis óvulos azules
bochas
dominadas,
azarosas
jugando
a la ronda lunar.
Cicla con el sol
por eso
hay amarillo
de luz.
Calor dorado
de incubación.
Anido,
empollo
ideas y carne,
sangre y pelos.
A voluntad.
Ilusión Real Ilusión.
no es.
Imperfecta
es la luna
y bella.
Tanto como
mis óvulos azules
bochas
dominadas,
azarosas
jugando
a la ronda lunar.
Cicla con el sol
por eso
hay amarillo
de luz.
Calor dorado
de incubación.
Anido,
empollo
ideas y carne,
sangre y pelos.
A voluntad.
Ilusión Real Ilusión.
Vigioniria VI
Versos
cercanos a la muerte.
Y no la pienso.
Sumisa
como una farola
que tarda
en encenderse,
me cubro
los brazos regordetes.
Son de una mujer
- me digo -
una mujer no maravilla.
cercanos a la muerte.
Y no la pienso.
Sumisa
como una farola
que tarda
en encenderse,
me cubro
los brazos regordetes.
Son de una mujer
- me digo -
una mujer no maravilla.
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